ya no habrá colectivos
ni codos molestos
ni mochilas pesadas
q atraviesan mi cuerpo
llevandomé por delante
ni ventanas cerradas
ni gritos de choferes
ni piquetes a tu corazón malvado
ni diez pisos, ni 20
ni bigotes abrumando las entradas
ni el sol de la tarde sobre mi pantalla
ni tu voz sonando en los parlantes
de mis pies descalzos